Esta ocasión me gustaría ahondar en un tópico simple, pero de gran valía y relevancia para quien se inicia como empresario o inversionista.
Cuando nos desenvolvemos como consumidores, una «práctica» muy común en la que todos hemos incurrido es la subestimación de un diferencial de precios; por ejemplo, cuando decidimos comprar un determinado bien en la tienda A aún cuando en la tienda B es marginalmente más barato por ahorrarnos tiempo o esfuerzo en lugar de propiamente dinero o bien, comprar un artículo que está en descuento a través de una plataforma de comercio electrónico subvaluando los costos de envío cuando posiblemente saldría a un mejor precio al comprarlo en una tienda física, pero se privilegió la comodidad.
Si bien en ambos casos (como en todos) se está «pagando» un costo de oportunidad (pues se está sacrificando la contraparte), no necesariamente se está actuando racionalmente, al menos desde una perspectiva financiera, lo que podría desembocar en un desequilibrio del bolsillo y, en consecuencia, llevarnos a una situación deficitaria.
Un caso práctico de irracionalidad es la decisión sobre el formato de consumo del agua potable en los días laborales. Hay 3 alternativas posibles: comprando diariamente una botella de 1 litro; adquiriendo un paquete de 6 botellas de 1 litro, o, invertir en una botella hermética de plástico de 1 litro junto con un garrafón de 20 litros. Desglosémoslo.
Cuando se comparan la primera y la tercera alternativa para el primer mes, encontramos que entre ambas hay una diferencia de tan sólo MXN$ 30.00, lo que, de acuerdo con la lógica planteada, podría ocasionar que algunos consumidores infraestimen dicho monto, eligiendo, en automático, la primera opción, argumentando que «no es mucho» cuando a la larga (1 año) representa un diferencial de casi el cuádruple en favor de la tercera alternativa. En ese sentido (aunque de antemano ya se sabe cuál es la mejor opción), la razón por la cual la segunda es más atractiva que la tercera es porque no requiere efectuar una inversión adicional, la botella hermética de plástico de 1 litro, pues sin considerar este elemento, el precio sería de MXN$ 60.00 (Gráfica 1).
Podría coincidir con usted si dijera que la resolución de este ejercicio fue un tanto compleja y técnica, pero ésa debería ser la forma de planificar las compras, analizando y realizando comparaciones de los números para evitar sesgos o subestimaciones. De hecho, es así como se hace a nivel corporativo y de las altas finanzas, en donde un solo centavo es crucial al momento de tomar una decisión y/o de obtener un resultado.
Analicemos estos 2 escenarios:
Una empresa se ha dedicado a la venta de galletas durante los U2A. En 2023, su costo de producción por unidad osciló en MXN$ 6.00 y decidió aplicarle un margen del 30%, resultando en un precio de venta de MXN$ 7.80. Los ingresos totalizaron MXN$ 39K (por la venta de 5K galletas), significando en una utilidad de MXN$ 9K.
Para el siguiente ejercicio fiscal, el costo de los ingredientes sufrió un incremento inflacionario del orden de 0.83%, por lo que el costo de ventas por unidad se acrecentó en MXN$ 0.05, quedando en MXN$ 6.05. Sin alterar el precio final y conservando el mismo volumen de ventas, la compañía ahora reportó una pérdida de MXN$ 3K (Tabla 1).
Si bien esto pudo haber sido solventado con un ajuste en el precio de venta (y sin pretender desviarme del tema, ésta es la razón por la que los aranceles punitivos repercutirían negativamente en los consumidores), una cantidad mínima como MXN$ 0.05 cambia por completo la ecuación.
Un inversionista adquiere 910 acciones a un precio de compra de MXN$ 11 por acción, que, considerando los gastos administrativos e impuestos, le implicó una inversión inicial de MXN$ 10,039.03. El precio objetivo fijado por él es de MXN$ 11.85, buscando obtener una ganancia de MXN$ 641.88 (+6.39%). Simulando un escenario en el cual la acción se vendiera MXN$ 1 más por encima del mencionado nivel, se ganaría MXN$ 650.05 (+6.48%); es decir, MXN$ 8.17 más. En tanto, si la acción encontrara una resistencia en MXN$ 11.84 y que se decidiera cerrar la posición en ese nivel, se ganarían MXN$ 633.71 (+6.31%); resultando en MXN$ 8.17 menos (Tabla 2).
De la misma manera que en el primer escenario, una cantidad mínima de dinero tiene el potencial de alterar un resultado, en este caso en una estrategia de inversión. He de ahí la relevancia de dar un seguimiento integral a la evolución de la Bolsa cuando se está invertido en acciones, ya que, con distinción de la estimación de un precio de venta de un producto, no tenemos control ni certeza de cuál será el siguiente movimiento del precio de mercado.
Concluyendo y sin generalizar, el acto de subestimación de los precios es un asunto que, lamentable pero cierto, se le atribuye más a la herencia idiosincrática (e incluso humana) que propiamente a la aún limitada divulgación de la educación financiera.