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De vuelta a la realidad

La semana pasada, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), en línea con las estimaciones de los analistas, redujo en 25 básicos la tasa de interés, para ubicarla en 11%.

¿Cómo pinta la nueva tónica monetaria?


Comencemos recapitulando un poco la teoría. Cuando la banca central de un país emprende un proceso de relajamiento monetario lo hace con el propósito de estimular el crecimiento económico (generalmente, en periodos de estancamiento o recesión) mediante la incidencia en diferentes canales, principalmente, el crédito (Figura 1).

Resulta importante mencionar que, bajo el contexto actual, la economía mexicana no está en una fase de desaceleración, por el contrario, cerró el 2023 con una expansión anual, medida por el Producto Interno Bruto (PIB), del orden de 3.2%, una de las más altas de los últimos 10 años, impulsada, mayormente, por la inversión, la cual repuntó 19.5% en la misma base de comparación. En esa línea, la mediana de la última Encuesta Sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado avizora un avance de 2.40% para el año actual, por encima del último dato de diciembre, de 2.29%.


Ahora bien, enfocándonos en el hecho, si bien se trata del primer recorte desde febrero de 2021, hay tres puntos clave que reafirman la perspectiva sobre que no será un ciclo continuo de recortes.

Primero, que la decisión no fue unánime, habiendo un voto disidente. Segundo, que las futuras decisiones, de acuerdo con el último anuncio de política monetaria, se basarán en la información disponible, particularmente, el comportamiento de la inflación, la cual, por cierto, repuntó al corte de la primera quincena de marzo luego de tres meses de bajas consecutivas, situándose en 4.48%. Tercero, pero no menos importante, en que no podría considerarse, en términos técnicos, como el inicio de un relajamiento monetario, pues la tasa real ex-ante permanece por encima del límite superior del intervalo estimado de la tasa de interés neutral, en 7.18% (Gráfica 1).


Independientemente del tiempo de duración y del rango de recortes que efectúe el Banxico, la realidad es que los retornos ofrecidos por los bonos mexicanos, como lo son los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES), irán acentuando su tendencia a la baja, volviéndose cada vez menos atractivos (Gráfica 2).

No obstante lo anterior, nos encontramos en un momento clave en materia de educación financiera, pues, tan sólo en el 2023, se aperturaron 464,506 contratos de Cetesdirecto, marcando un crecimiento relativo histórico de 127.02%.

Más allá del contexto, es un hecho que la población mexicana seguirá afianzando su interés por la inversión.


Como expliqué en la Figura 1 e indirectamente en el punto anterior, los inversionistas tienden a mostrar una mayor predilección por los activos riesgosos a razón de 3 cosas: la expansión de los flujos corporativos; la reavivación del consumo y predisposición sobre ciertos productos (afectando indirectamente a las ventas de las empresas), y, la migración de los flujos invertidos desde el mercado de dinero al mercado de capitales.

En ese sentido y ejemplificando el caso nacional, cuando se evalúa el desempeño de la Bolsa en diferentes episodios monetarios del Banxico desde la incorporación de la Tasa de Interés Interbancaria a 1 día como objetivo operacional (en enero de 2008), claramente, ha tendido a redituar más en ciclos bajistas que alcistas, 7.52% frente a 2.65%, destacando los sectores de materiales, industrial y servicios de comunicación, redituando, 15.83%, 9.15% y 6.90%, respectivamente (Tabla 1).

¿Usted, cómo ajustará su portafolio de inversión?

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